En los juegos interaliados de berlín, en 1946, al ver detrás del cartel de checoslovaquia a un solo atleta desmañado, todo el mundo se ríe. pero después, cuando en los cinco mil metros acelera sin parar y cruza la meta en solitario, los espectadores estallan en un clamor. el nombre de ese chico que siempre sonríe: emil zátopek. en pocos años y dos olimpiadas, emil se convierte en invencible. ...
